sábado, 20 de junio de 2009

Una leyenda llamada Ashley Markovski (Osasuna 8 - Ourense 2 / Semifinales de la Champions League)

16/5/2030

Cuando unos directivos del Osasuna ficharon por Mayo del año pasado a un chico australiando procedente del Sydney Olimpic llamado Ashley Markovski nadie pensaba que 12 meses después podría llegar a escribir una de las páginas doradas de la historia del fútbol europeo moderno.

Este señor, él solito a sus 23 años, consiguió en el día de ayer protagonizar un partido de los que te hacen amar el fútbol para siempre y por siempre. Él solito logró meter 7 goles, siete, en una semifinal de la Champions, ante un equipo que ha ganado 6 Ligas de Campeones en los últimos 8 años, y que llevaba la elminatorio bastante encarrilada tras un 5-2.
Él sólo cambió la historia, cambió una ciudad e hizo levantarse al mundo entero y obligarle a frotarse los ojos para saber que eso estaba pasando realmente.


La noche prometía emoción. El Ourense llevaba 3 goles de ventaja del partido de ida, pero tanto el equipo Rojillo como toda su afición sabía que la remontada era posible, teniendo como referencia ese 3-0 que le endosó justo el pasado domingo en Liga ante un Ourense bastante menos motivado.

Con el estadio lleno, Marco Van Basten, el técnico osasunista, tenía claro cuál era la forma de conseguir el milagro: correr y atacar. Tan motivados salieron los jugadores que el Ourense, con Hassan y Arjona en el banquillo y Alain Jiménez ni convocado, no supo ni por donde candaba el balón hasta bien entrado el partido.

Minuto 2, internada por la izquierda de Markovski, pared con Spielmann, y derechazo cruzado que entra por el palo derecho. Minuto 3, la coge Markovski en la frontal del area, y derechazo que tampoco atrapa Van Der Heijden. Minuto 4 (sí, minuto 4), contragolpe del Osasuna, Markovski en el área y gol. Era el 3-0, el minuto 4, el Osasuna estaba ya clasificado.
Cuando parecía que era el turno del Ourense para responder, nuevo contragolpe del Osasuna, Mesa corre la banda derecha, centra fuerte y raso para que Markovski remate a gol. Era el minuto 9, y el Osasuna aumentaba la diferencia. La afición estaba loca, el bueno de Ashley ya no sabía como celebraba el gol, de hecho apenas lo celebró y sólo se pudo apreciar un gesto entre la rabia y la incredulidad. ¿Qué puede pasar por la cabeza de un jugador que ha metido 4 goles en 9 minutos y que clasifica a su equipo para la final de la Champions League por primera vez en la historia?

Este sí que fue un punto de inflexión definitivo. Engonga sacó inmediatamente a Mostafa Hassan por Argüelles, dejó a Montero y a Pinault sólos en el centro del campo y trenzó una línea de 4 atacantes y Van Basten respondió poniendo el autobús atrás con 5 defensas y con Spielmann sólo al ataque. Markovski seguía flotando por el campo.

De esta forma el primer tiempo se fue desarrollando con un quiero y no puedo ourensista, donde la muralla osasunista, con unos Garrido y Da Costa inconmensurables, no dejaba ni un hueco y las estrellas del equipo gallego se vieron sin ideas. Incluso el Osasuna pudo aprovechar alguna nueva contra donde Markovski golpeó un remate al palo (esto no desmuestra que sea humano).
El partido se fue al descansó con ese 4-0 que dejaba al Osasuna clasificado, al Ourense herido de muerte y a un jugador en algo más que en estado de gracia.

A la vuelta Marco Van Basten decidió quitar el autobús y volvió a jugar más abierto, con su clásico 4-3-3. El Ourense cambió a Arjona por Cortesi y agradeció el cmabio de planteamiento pudiendo encontrar más movimiento en ataque aunque siempre chocándose con la misma muralla.
En el minuto 53, Montero sacó una falta escorada a la derecha de la frontal del área que encontró el remate de García Fernández, poniendo así el 4-1 en el marcador. Esto era una bombona de oxígeno de por lo menos 300 litros para el Ourense puesto que con un gol más le daba la clasificasión y un duro golpe para el Osasuna que veía como todo lo echó en el primer tiempo se podría caer como un castillo de naipes.

Entonces el Ourense volvió a tener el mando y a crear ocasiónes. Hassan por fin tenía espacio para desequilibrar, Arjona combinaba bien en segunda línea, y así, en un ataque dentro del área local, le llegó un balón a Pérez, que se trató de ir Garrido, impecable hasta el momento, le entró en falta y el arbitro lo considero penalty. Sebastién Montero pudo dejar la balanza del lado de su equipo, pero Arce paró el penalty para la alegría de la afición rojilla.

Esto fue una nueva vuelta de tuerca para el partido ya que animó de nuevo al ataque osasunista y relentizo de nuevo el ensamblaje ofensivo de un irregular Ourense. Montero, hundido por el error, fue sustuituido por Roldán.

Entonces en el minuto 78, Arjona cogió un balón fuera del áera y tiró a puerta. El balón se fue flojo y desviado a la derecha de la portería, pero de repente apareció Sebastién Pérez con un ciclón llegando in-extremis para rematar con la pierna derecha y marcar un 4-2 que clasificada al Ourense para la final. El banquillo gallego saltó en euforía, los 2000 aficionados desplazados se abrazaban incrédulos y todo el Osasuna al completo se echaba las manos a la cabeza viendo que se iba la oportunidad de sus vidas.

Pero ya se sabe, quien ríe el último... Cuando todo parecía hecho,el Ourense se fue un poco atrás a defender el resultado y el Osasuna seguía herido, Spiellman forzó un penalty, minuto 83, que pilló de sorpresa a todos los allí congregados. Markovski fue a por el balón y nadie discutió que tenía que ser él el encargado de meter el gol que forzaba la prórroga. Al contrario que Montero, el australiano si consiguió convertir la pena máxima, metiendo su quinto gol, ¡quinto!, y forzando 30 minutos más de fútbol total.

El Ourense sabía que se iba al tiempo de prórroga con ventaja: un gol suyo forzaba al Osasuna a meter dos. Aún así, el partido volvió con los dos equipos teniéndose demasiado respeto y su arriesgar en nada.

Iñaki Múñoz probó suerte con un tiro lejano que rechazo el portero holandés del Ourense. Qué mala suerte tuvo que ese rechaze fue a parar al tío menos apropiado de todo el mundo en ese momento. Ashley Markovski se adelantó a la línea defensiva del Ourense, controló el rechace y batió a Van Der Heijden de un tiro raso inapelable. Era el 6-2, minuto 101, y el Osasuna volvía a golpear.

Al Ourense sólo le bastaba un gol para llevarse la palma, pero la tensión del momento paralizaba a sus posibilidades ofensivas. Por si fuera poco Fernando Arjona vio una segunda tarjeta amarilla después de empujar a un jugador osasunista. A pesar de estar con uno menos, el Ourense lo intentaba.

Pero 7 minutos después, Osasuna montó una contra, con el de siempre a la cabeza, se adentró en el área y batío a ese portero que soñará con él durante varias semanas. Markovski ponía el 7-2 en el marcador, aseguraba la victoria y clasificación de su equipo y se convertía en el primer jugador en la historia en meter tantos goles en un partido de Liga de Campeones.

En los 5 minutos que quedaban, el Osasuna jugó cruelmente con el Ourense, que ya era un pollo sin cabeza. Incluso hubo tiempo para que Daniel Soto metiera el 8-2, un gol que era algo así como el gol de la honra para el resto de jugadores.

Un 8-2 antológico con una jugador que metió siete goles y pasó a ser historia viva del fútbol. Al final, invasión de campo, jugadores del Ourense desconsolados y fiesta en la ciudad rojilla por la clasificación para la primera final de la Champions en su historia, donde se enfrentarán a todo un Real Madrid en Brujas.









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