En Mónaco se reunían el campeón de la Liga de Campeones y el de la Copa de la UEFA. El primero es el Real Madrid y el segundo el Milán.
Hasta ahí todo bien. Dos grandes históricos del fútbol mundial jugándose mano a mano un trofeo de máxima importancia continental. Un partido apasionante y disputado totalmente garantizado, lleno de alternativas y de calidad.
Pues al final nada de eso. Sólo se vio a un equipo, y viste de blanco y no son italianos. El Madrid llegó al Estadio Luis II con su equipo de gala (uno de ellos) y dos jugadores que ahora mismo sobresalen sobre el resto y son capaces de determinar cualquier partido si tienen el día: Flavinho y John Jairo Álvarez. Al primero le bastaron 21 minutos y un balón en la frontal del área para dejarle un caño de antología al portugués Nuno Matos (tanto le pesó que en el descanso fue sustituido), avanzar unos metros hacia la portería y fusilar con la zurda al bueno de Manni por su palo derecho.
Esto fue el principio. Después llegó el espectáculo de nuestro otro protagonista, el colombiano Álvarez. El despliegue de medios que mostró es para no olividarlo nunca. Pases cortos, pases largos, desmarques, galopadas, aperturas de juego, oxigenación en el medio campo... Mira que se han visto cosas buenas en este último Madrid, pero el colombiano está más cerca que nunca del fútbol total.
Tres minutos después del golazo de Flavinho, Álvarez cogío un balón en el mediocampo, galopó con una verticalidad insultante, se deshizo de 3 ó 4 defensas (o más) en la frontal del área, se orientó el balón a la izquierda y con esa pierna zurda, que se dice que es la menos buena, empalmó un chut fuerte, parabólico, mortal, a la escuadra azzurra. Golazo. otro regalo más a la vista.
Y con estos dos goles en pocos minutos, el Madrid pudo jugar todo lo agusto que quiso, sin que el Milán causara la mínima incertidumbre. Todo así hasta que de nuevo la sociedad colombo-brasileña volvió a golpear con un nuevo golazo. Recuperación de Álvarez en su parcela, arrancada en ataque, pase de gol en diagonal casi con la puntera, Flavinho que gana la espalda a tres defansas milanistas y punterazo de primeras para conseguir el 3-0. Grandes.
Después todo fue anecdótico. Molina salió del banquillo para suplir al astro que es Flavinho y jugó unos buenos minutos. David Martel marcó en el 84' un gol de cabeza a saque de corner de Schuster y el Madrid salió del partido reforzado como nunca y consiguiendo el primer triunfo de los tantos a los que aspira esta temporada.
¿El Milán? Poca cosa. D'Alessandro desaparecido en combate. Sólo Thomas Berndt intentaba algo. No lo va a tener fácil en la Champions, viendo sobre todo el grupo que le ha tocado.
Mejor Jugador del Partido: John Jairo Álvarez, no podía ser de otra forma. O sí: compartiéndolo con Flavinho.
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